“Si bien no existen escuelas para padres, esto de “estar juntas”, maternando, hace todo más simple”, entrevista a Claudia Murno, Coordinadora General de Mamiland.

Tecnología: la gran oportunidad para achicar las brechas de género en el mundo del trabajo. Por Valeria Viva.
31 julio, 2020


¿Cómo te gustaría presentarte?

Mi nombre es Claudia Murno y desde hace más de 20 años coordino Mamiland, un espacio dedicado a la preparación integral durante el embarazo, parto y posparto en el barrio de Villa Devoto, C.A.B.A.


¿Cómo surgió la idea de crear Mamiland?

Mamiland surge por el deseo de acompañar a las mujeres a transitar un momento tan especial en la vida como es el embarazo y la posterior crianza de los hijos. El enfoque es integral porque apunta a una preparación psicofísica, es decir, por un lado la embarazada y la reciente madre ponen el cuerpo en movimiento para tener un embarazo saludable, llegar bien preparadas al parto y recuperarse mejor en el posparto y a la vez participan de un espacio de reflexión y contención emocional donde reciben información sobre diferentes temas relacionados con embarazo, parto, lactancia, recién nacido y muchos temas más, al tiempo que intercambian experiencias entre ellas, comparten dudas y elaboran ansiedades.


¿Qué es una tribu?

Así surge la necesidad de maternar en “tribu”; ¿qué significa esto? Compartir un espacio de encuentro que puede ser físico o virtual, como lo es en este momento, para juntas, embarazadas y/o recientes madres apoyarse mutuamente, intercambiar experiencias, enriquecerse con la mirada del otro. Se trata de grupos de pertenencia, donde se forman verdaderas redes de sostén femenino, donde no se materna en soledad, entre cuatro paredes, sino con el acompañamiento de otras mujeres que transitan la misma etapa.


¿Por qué es importante que las madres estén juntas en estos grupos?

Así, grupos de embarazadas y puérperas sienten que están en un espacio que les pertenece, donde lejos de ser juzgadas, serán entendidas por otras mujeres que transitan las mismas inquietudes y dudas; esto las fortalece y las prepara emocionalmente para el cambio que implica la llegada de un recién nacido.


¿Con más de 20 años de experiencia, considerás que hay desinformación sobre el embarazo?

Podría decirse que hoy está al alcance de todos, a través de las redes y diferentes canales de comunicación mucha información sobre temáticas relativas al embarazo, parto y crianza de los hijos. Sin embargo, no toda la información es de fuentes confiables y a veces el exceso de la misma puede llegar a ser contraproducente en la embarazada teniendo en cuenta su estado de mayor vulnerabilidad producto de su estado hormonal. Es sabido la necesidad del entorno cercano a la embarazada o reciente madre de aconsejar, muchas veces con información errónea. Esto en mujeres que no han tenido la posibilidad de prepararse para la maternidad, puede generar más dudas que certezas y sentirse poco confiadas.


¿Qué es lo que más disfrutás de tu trabajo?

Lo que más disfruto de mi trabajo, es ver que a pesar del paso del tiempo, los grupos se mantienen en su gran mayoría y que Mamiland haya sido un lugar de encuentro en el inicio del recorrido de la maternidad me da mucha satisfacción y es el motor que me impulsa a seguir acompañando a las mujeres en este difícil pero maravilloso arte de maternar. El enriquecimiento es mutuo, en parte yo transmito a ellas mi conocimiento por mi formación y la experiencia recogida a lo largo de tantos años y por otro lado cada madre que viene a mi espacio es única, particular, deja huella en mí, me sorprende, me nutre, jamás las olvido, el aprendizaje es recíproco. Doy mucho porque disfruto lo que hago, pero recibo mucho más y eso me hace estar eternamente agradecida.


¿Qué mensaje de apoyo le dejarías a las mamás que deben regresar a trabajar en tiempos de pandemia?

Este es un año particular para todos, por el hecho conocido de la pandemia y la cuarentena. Lo es también para las que están atravesando el embarazo y para las madres. Mucha información que les daba a las embarazadas y recientes mamás tuvo que ser adaptada a esta época que nos toca vivir. Consejos que eran útiles en otros tiempos tuvieron que ser reemplazados por otros recursos para poder hacer frente al desafío de un virus que especialmente en embarazadas y puérperas generó mucha angustia y ansiedad. Los grupos fueron de gran utilidad para la elaboración de estos miedos y ansiedades. Sin embargo, el mismo tema de la pandemia, hizo que muchas madres puedan seguir trabajando desde sus casas a través del teletrabajo, no así tantas otras. Todo esto lo trabajamos en los encuentros, para que finalizada la licencia, tanto las mamás que puedan quedarse en sus casas trabajando como las que les toca salir, hayan tenido la posibilidad de tomar la mejor decisión y dejar las condiciones necesarias para contar con la tranquilidad de que sus bebés estén bien cuidados. Ojalá pueda seguir con mi labor por muchos años más acompañando, guiando, formando.


¿Cómo ves hoy a las niñas que mañana se convertirán en nuestro futuro?

Las mujeres de hoy tienen más posibilidades que la de las épocas de nuestras abuelas y madres en lo que refiere a prepararse para la maternidad. Si bien no existen Escuelas para padres, esto de “estar juntas” , maternando, hace todo más simple. Nuestras madres y abuelas seguramente no participaron de estos espacios. Me pregunto, ¿cómo serán las niñas de hoy en el futuro? Seguramente ganarán cada vez más espacios en todos los ámbitos, participarán de una sociedad más equilibrada y justa entre hombres y mujeres en parte porque habrán observado modelos de crianza compartidos entre madres y padres a diferencia de generaciones anteriores, las de sus abuelas, donde la crianza y las cuestiones domésticas eran sólo de incumbencia femenina y el trabajo remunerativo de los hombres. Seguramente tendrán madres que disfrutan de la maternidad pero también de su actividad profesional.


¿Cómo te gustaría que cerremos la nota?

Sin duda creo que el embarazo y el puerperio son una verdadera situación de cambio en todos sus aspectos, físico, emocional, mental y espiritual. Es una montaña rusa de emociones a flor de piel, que lejos de asustar a las mujeres deben ser tomadas como una oportunidad de cambio, de transformación para reflexionar sobre la niña interior, sobre la propia infancia, sobre cómo fueron criadas para mejorar como personas y transmitir lo mejor de sí a las generaciones que vienen.




Prof Claudia Murno, Coordinadora General de Mamiland.